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miércoles, 26 de junio de 2019

Otro 26 de junio | Por Mempo Giardinelli



Ese 26 de junio de 1980 está en la memoria más horrible de la Argentina y escribo esto pensando una vez más en todo el dolor que todavía nos deben.

Propongo recordar lo sucedido. Propongo que imaginemos aquel 26 de junio de aquel 1980. Día frío y gris, pero no llueve. La acción en Sarandí, partido de Avellaneda, provincia de Buenos Aires. A corta distancia de lo que entonces se llamaba Capital Federal, vemos que de un gran depósito sobre las calles O’Higgins y Agüero (hoy Crisólogo Larralde) entran y salen camiones cargados de libros. Son veinticuatro toneladas de libros. En silencio, suboficiales, soldados y policías vacían lentamente el depósito bajo las escrutadoras severas miradas de oficiales del Ejército Argentino, algunos muy jóvenes.

El depósito –un amplio galpón– y todos los libros pertenecen a la conocida editorial Centro Editor de América Latina, una de las más prestigiosas y originales casas editoras de libros del país y el continente, fundada y dirigida por Boris Spivacow, un respetado matemático de 65 años, hijo de inmigrantes rusos. Entre 1958 y 1966 había sido gerente general de Eudeba (la Editorial de la Universidad de Buenos Aires) y la había colocado en el pináculo de la consideración pública por sus colecciones de extraordinaria calidad y cuidado a precios populares. Hasta que la tristemente célebre Noche de los Bastones Largos, el 29 de julio del ’66, junto con centenares de profesores e investigadores, Spivacow fue forzado a abandonar Eudeba y la universidad.

Inmediatamente empezó a soñar con una empresa independiente y autosuficiente. Y así, con toda la experiencia acumulada, fundó la editorial Centro Editor de América Latina, que llegó a convertirse en una de las más fuertes editoriales del continente, y sus colecciones fueron formadoras de ciudadanía y fuente de conocimiento en todas las disciplinas.

Las fuerzas armadas de la época tenían a Spivacow, como se decía entonces, “marcado”. La supervivencia casi milagrosa de la editorial durante los primeros años de la dictadura tenía, por lo tanto, los días contados. Y el final fue ese día, ese 26 de junio del año ’80, en que llegaron las tropas en sus camiones y empezaron a cargar libros, paquete por paquete, y en sucesivos viajes llevaron 24 toneladas de cultura y conocimiento desde el depósito de Agüero y O’Higgins hasta un baldío que había entonces a muy pocas cuadras, en la calle Ferré, entre Agüero y Lucena.

Allí, una vez descargados los libros –posiblemente un par de millones de ejemplares– un valiente oficial habrá dado la marcial y ceremoniosa orden de prenderles fuego. “Procedan”, habrá dicho con firmeza y yo imagino que sin inmutarse, sin culpa alguna, sin siquiera darse cuenta de la atrocidad que cometía en ese instante miserable.

Así se quemaron esos libros, aquel 26 de junio de 1980, y con ellos se quemaron años de saber, de cultura, de investigaciones, de sueños y ficciones y poesías. Y se quemó una parte esencial de la Argentina más hermosa, incinerada por la Argentina más horrenda y criminal.

El expediente judicial –informan ahora amigas y amigos que han guardado intacta la memoria de esa jornada ominosa– dice que aquel día estuvieron presentes allí algunas personas de la editorial: el fotógrafo Ricardo Figueiras, Amanda Toubes, Alejandro Nociletti, Hugo Corzo y el propio Boris Spivacow.

Me cuesta imaginarlos, ahora. Pero no los veo llorando sino concentrados y serios, dignos y elocuentes en su silencio atronador. Los veo observando con dolor a las bestias de uniforme que cumplían esa orden infame que algún oficial de alta graduación, algún oscuro dictador habría dispuesto en algún oscuro lugar del poder. Pero no veo que ninguno de ellos baje o desvíe la mirada ..

miércoles, 23 de enero de 2013

“LA BATALLA DE LA TABLADA Y SUS FUEGOS CRUZADOS“

Viendo el informe especial de CRONICA TV sobre los hechos de LA TABLADA y después, investigando un poco más en internet, encontré una serie de audios con la voz de ENRIQUE GORRIARAN MERLO, y noté que las distintas versiones eran totalmente diferentes, asique tengo que hacer un análisis personal .. Bueno, la versión de CRONICA es la que tod@s conocemos. Un grupo de subversiv@s copó el regimiento de LA TABLADA con el objetivo de reproducir la revolución cubana en nuestro país. Bueno, yo vengo de familia militante, de izquierda, asique tuve ópticas diferentes con las que nutrí mi cerebro en mi “ALFONSINISTA” adolescencia. En mi casa siempre se discutió mucho de POLITICA y DERECHOSHUMANOS, por suerte. Ahora, la que cuenta GORRIARAN MERLO es muy parecida a la que yo escuchaba en mi entorno de aquellos años, pero que nunca tuvo prensa. El MOVIMIENTO TODOS por la PATRIA estaba formado por personas que buscaban un cambio, pero no con métodos subversivos como se dice. Parece que se metieron en el cuartel para frenar un GOLPE DE ESTADO, o por lo menos  INTENTO DE DESESTABILIZAR al GOBIERNO del Dr.ALFONSÍN. En ésta conspiración habrían participado varios líderes MILITARES, entre ellos se nombran a los reincidentes conspiradores ALDO RICO y MOHAMED ALISEINELDIN, ya conocidos por sus AUTOACUARTELAMIENTOS en SEMANA SANTA y VILLAMARTELLI, exigiendo el INDULTO a los GENOCIDAS de la última DICTADURA. Otro nombre conocido es el de CARLOS SAÚL MENEM. Según la versión de GORRIARAN, el “PATILLUDO” habría participado de algunas reuniones secretas junto a estos personajes en la casa del empresario SIVAK, que se suicidó poco tiempo después del FALLIDO golpe.
Hoy, dos décadas después, todavía seguimos sin entender bien lo que pasó. Mi análisis es muy sencillo. Los intentos de GOLPEAR a la recién nacida DEMOCRACIA fueron reales, no podemos negarlos. Ahora, siempre me llamó la atención la SAÑA con que se REPRIMIÓ a LA TABLADA, mientras que los ALZAMIENTOS CARAPINTADAS no provocaron ni siquiera HERID@S. Me suena a DISTINTAVARA. Me acuerdo que PIRKER dijo que para solucionar el conflicto de LA TABLADA no era necesario NI UNA BALA, y poco tiempo después apareció muerto en una comisaria, solo y por dudosas causas.
Tod@s sabemos que MENEM cedió ante los MILITARES, decretando el INDULTO para los máximos responsables de aquellos años oscuros y tristes. ¿Casualidad o causalidad?… Después vinieron las PRIVATIZACIÓNES y todo lo que ya sabemos.
Bueno, tenia ganas de tocar este tema, ya que todavía está muy nublado. Ojalá podamos descubrir la verdad, de a poco.
Andrés Grammatico, 23 de Enero de 2013